A la vejez, ridículas pensiones para subsistir
En el día de hoy, 6 de abril del 2007,
Adoración cumple 80 años. Una mujer,
como la mayoría de seres humanos, sin
reconocimiento alguno, al no destacar,
o no darse a conocer públicamente,
pero no por ello, es menos importante.
Una mujer, que de muy joven, siendo
aun niña, tuvo que trabajar en el
campo, para colaborar a sacar adelante
la familia. A consecuencia de tener que
trabajar en el campo, no tuvo
oportunidad de seguir todo el ciclo de
estudios, con lo cual aprendió lo más
básico, que le serviría para defenderse
a lo largo de la vida, pero no le sería
suficiente, como para logar una
situación acomodada, ya que debido
a sus conocimientos, no podría optar
a una situación que le permitiera
realizarse profesionalmente a un nivel que le proporcionase comodidad, ya
que al no poder instruirse adecuadamente, quedaba relegada a desempeñar
trabajos menos remunerados.
Pasado unos años, siendo ya toda una mujer, tuvo que inmigrar a la ciudad,
donde entró a trabajar al servicio doméstico. Era un trabajo en el que debía estar
prácticamente todo el día a disponibilidad de quien le pagaba, de lo cual se
desprende que hacia muchas horas.
Ya en plena madurez, con 45 años, contrajo matrimonio, haciéndose cargo de una
familia. Su marido ganaba un sueldo de los más bajos de la época, y ella quería
seguir trabajando en el servicio doméstico, u otra cosa parecida, pero el marido
era una persona recalcitrante, y no se lo permitió, y no solo eso, sino que además
no le permitió que siguiera pagándose el seguro que le serviría para cobrar a la
vejez.
Como el marido cobraba poco, Adoración se las tenía que ingeniar para que no
faltase de nada, e incluso, de tanto en tanto, parte del dinero que reunía, le servia
para darle algún capricho al niño, que aun siendo solo hijo carnal de su marido,
ella se desvivía por el niño.
El marido, siempre fue un roñoso para la familia, escudándose en que no se podía
tirar el dinero, pero a él que no le faltase nunca dinero para gastar, por lo que no
dudaba en coger dinero cuando le apetecía, cosa que sucedía normalmente.
Con lo poco que cobraba el marido, e ingeniándoselas para que no faltase de
nada, aun encima conseguía ahorrar, lo cual era clara muestra de la
responsabilidad con la que encaraba la vida, procurando tener algo ahorrado,
por lo que pudiera pasar en el futuro.
Pocos años después de casada, el marido se quedo sin trabajo, por lo que pasó a
cobrar subsidio, que lógicamente, era de menor cuantía, suerte que contaba con
la ayuda de un hermano de ella, el cual colaboraba a cambio de tener cama y
comida.
A la edad de 60 años, Adoración volvió al pueblo donde nació. Para desgracia de
ella, le acompañó su marido, del cual al poco tiempo se separó, y a consecuencia
de eso, la justicia resolvió pasarle una ridícula cantidad de dinero al mes, por lo
que quedó en una situación económica bastante precaria, lo cual le obligó a
venderse los poco bienes que tenía en el pueblo, y así tener para seguir adelante.
Hará cosa de un año, que tras enfermar, ingresó en un geriátrico de un pueblo
cercano al suyo, donde sin duda, la están tratando de maravilla, prueba de ello,
que su salud ha mejorado considerablemente.
La vida de esta mujer, en mayor o menor medida, es la vida que les ha tocado vivir
a muchas personas que hoy están en la vejez, como es posible decir que la
economía va bien, cuando las personas mayores cobran pensiones que no dan
para vivir mínimamente desahogadas, es más, de hecho, pasan penurias, pero a
los políticos, no se les cae la cara de vergüenza. En vez de mal gastar dinero en
aquello que se destina a la innecesaria institución militar, lo que debían de hacer,
es procurarles una digna vejez a las personas mayores.

Cheeroky dijo
La copia a sido entregada a la interesada, le gusto mucho, saludos.
14 Abril 2007 | 08:56 PM